Capítulo 47. Manejo de la disfunción de las glándulas de Meibomio (higiene, calor, expresión)
Sinopsis
Sección titulada «Sinopsis»El tratamiento del componente palpebral y evaporativo del ojo seco ataca la disfunción de las glándulas de Meibomio por tres mecanismos: relicuar el meibum espesado, desobstruir y evacuar las glándulas, y reducir la carga microbiana del margen. Este capítulo desarrolla las medidas físicas y de higiene —la fisiopatología está en el capítulo 26 y el diagnóstico en el 34, y la luz pulsada y la termopulsación instrumental se tratan en el 48 y el control del Demodex en el 49—. Presenta el fundamento del binomio calor y expresión; las compresas calientes y el calor domiciliario, con su temperatura diana y sus dispositivos; el masaje y la expresión, con la distinción entre la diagnóstica y la terapéutica; la desincrustación del margen y el sondaje intraductal; la higiene del margen y la blefaroexfoliación; y la integración en el algoritmo escalonado. La idea rectora es que el calor licua pero no evacua y la expresión sobre meibum sólido es ineficaz, de modo que la secuencia canónica es calentar y luego expresar, y que la principal limitación de las medidas domiciliarias es la adherencia, que las terapias instrumentales buscan sortear.
Objetivos de aprendizaje
Sección titulada «Objetivos de aprendizaje»Al finalizar este capítulo, el lector será capaz de:
- Explicar los tres mecanismos del tratamiento de la disfunción de Meibomio y el binomio calor-expresión.
- Aplicar las compresas calientes con la temperatura y la duración adecuadas y elegir el dispositivo de calor.
- Distinguir la expresión diagnóstica de la terapéutica y ejecutar el masaje correctamente.
- Valorar la desincrustación del margen y el sondaje intraductal.
- Realizar la higiene del margen y la blefaroexfoliación.
- Integrar estas medidas en el algoritmo escalonado y reconocer el problema de la adherencia.
Introducción
Sección titulada «Introducción»La disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio es el principal motor del ojo seco evaporativo, y su tratamiento palpebral está dirigido a la causa, a diferencia de los sustitutos lagrimales, que son paliativos.¹,²,³ El eje del tratamiento es un binomio de fisiología sencilla: el calor licua el meibum espesado y la expresión lo evacua, y ninguno de los dos pasos es eficaz por separado.¹ Este capítulo desarrolla las medidas físicas y de higiene del componente palpebral, remitiendo la fisiopatología al capítulo 26, el diagnóstico al 34, la termopulsación instrumental y la luz pulsada al 48, y el control del Demodex y los antimicrobianos al 49.
47.1 El fundamento: el binomio calor-expresión
Sección titulada «47.1 El fundamento: el binomio calor-expresión»El tratamiento de la disfunción de Meibomio ataca su eje patogénico por tres mecanismos complementarios.¹,³,⁴ El primero es relicuar el meibum: las secreciones de las glándulas obstruidas tienen un punto de fusión elevado respecto al normal, de modo que el calor externo a temperatura suficiente reduce su viscosidad y licua el meibum estancado, condición previa para su evacuación.¹ El segundo es desobstruir: tras licuar, el masaje y la expresión vacían el contenido glandular y restauran el aporte de lípidos a la capa lipídica.¹,³ Y el tercero es reducir la carga microbiana e inflamatoria del margen mediante la higiene, que baja el biofilm bacteriano y parasitario que perpetúa la disfunción.¹ Estas medidas constituyen el primer y el segundo paso del algoritmo, dirigidas al driver evaporativo.¹
El racional del binomio es que el calor por sí solo licua pero no evacua, y la expresión por sí sola sobre meibum sólido es ineficaz y dolorosa, de modo que la secuencia canónica es calentar para relicuar y luego masajear para evacuar.¹ Conviene, además, distinguir la expresión diagnóstica —la que evalúa la calidad y la expresibilidad del meibum, materia del capítulo 34— de la terapéutica, que persigue vaciar las glándulas.⁵ Por último, como la disfunción es crónica, el beneficio de las medidas domiciliarias decae al suspenderlas, y la adherencia es su talón de Aquiles, razón por la que las terapias instrumentales buscan un efecto sostenido tras una sola sesión, a mayor coste.¹

47.2 Las compresas calientes y el calor domiciliario
Sección titulada «47.2 Las compresas calientes y el calor domiciliario»El objetivo del calor es fundir el meibum espesado dentro de las glándulas para facilitar su expresión y aumentar el grosor de la capa lipídica.¹ Como el meibum obstruido tiene un punto de fusión mayor, se recomienda calentar el margen a unos 40 a 42 grados, manteniendo el calor el tiempo suficiente sin superar el umbral que quema la piel o la superficie; en la práctica, los dispositivos manejan rangos de 40 a 45 grados.¹,⁴ La evidencia limitada sugiere al menos diez minutos una vez al día o cinco minutos dos veces al día, seguidos siempre de expresión, ya que la aplicación aislada desaprovecha el efecto.¹
No todas las compresas son igualmente eficaces: se clasifican en calor seco y húmedo, que no son equivalentes, y en el húmedo el párpado puede enfriarse por evaporación, un efecto contraproducente; la elevación del grosor de la capa lipídica tras la compresa está documentada.¹,⁶,⁷ Las compresas caseras, como la toalla caliente, son baratas pero pierden temperatura con rapidez y requieren recalentado, lo que compromete la constancia térmica; las máscaras reutilizables mantienen un calor más estable; y los dispositivos de calor regulado o latente húmedo mantienen una temperatura terapéutica más constante, permiten realizar actividades durante la sesión y elevan la temperatura palpebral por encima de la toalla, con mejoría de los síntomas y de los parámetros de la película.¹ Existen variantes con mentol, un agonista de los termorreceptores de frío.¹ Como precaución, conviene evitar que el paciente se duerma con una máscara pesada, aunque un estudio prospectivo no halló cambios topográficos tras el calentamiento prolongado.¹

47.3 El masaje y la expresión
Sección titulada «47.3 El masaje y la expresión»Tras el calor, el masaje y la expresión son obligatorios para evacuar el meibum licuado y desobstruir los orificios, y sin este paso el calor no restaura el aporte lipídico.¹ Debe distinguirse la expresión diagnóstica, que gradúa la calidad y la expresibilidad con una presión estandarizada como medida de evaluación, de la terapéutica, que aplica una presión firme y repetida sobre el tarso, a veces con anestesia, para vaciar las glándulas.³,⁵ La técnica del masaje consiste en una presión suave y sostenida del párpado hacia el borde libre, siguiendo el eje glandular, para exprimir el contenido hacia los orificios, combinada de rutina con la higiene del margen.¹
47.4 La desincrustación del margen y el sondaje intraductal
Sección titulada «47.4 La desincrustación del margen y el sondaje intraductal»La desincrustación del margen retira la queratina y los detritos acumulados sobre la línea de Marx y los orificios, una fuente primaria de obstrucción; se ha demostrado que aumenta la función glandular y mejora los síntomas, y varios ensayos han confirmado la mejoría de la secreción frente al control.¹,⁸ Se potencia combinada con la blefaroexfoliación y la expresión. Existen, además, dispositivos de expresión —pinzas y rodillos— y un dispositivo térmico multimodal que integra la desincrustación, el masaje y la expresión térmica, con mejoría de los signos en estudios abiertos, aunque un ensayo controlado halló una mejoría sintomática comparable a la técnica convencional sin mejoría de los signos.¹ El sondaje intraductal introduce una sonda roma en el conducto para dislocar la obstrucción; mejora el tiempo de rotura en la mayoría de los estudios, pero muchos carecen de control y el único ensayo con sondaje simulado no halló diferencia, por lo que se reserva a los casos refractarios y a manos expertas, con hemorragias puntiformes autolimitadas como complicación frecuente.¹
47.5 La higiene del margen y la blefaroexfoliación
Sección titulada «47.5 La higiene del margen y la blefaroexfoliación»La higiene del margen reduce la carga microbiana de la blefaritis anterior, que puede ser estafilocócica, seborreica o por Demodex, y aporta un beneficio terapéutico en subgrupos.¹ Consiste en la limpieza del margen con limpiadores o toallitas específicas, evitando el champú de bebé de forma crónica, como pilar del control del borde combinado con el calor y la expresión.¹ La blefaroexfoliación emplea dispositivos rotatorios que limpian el margen y la base de las pestañas; una sola aplicación reduce la carga bacteriana y mejora el confort, y combinada con los productos anti-Demodex aporta un beneficio adicional, aunque un panel de expertos no alcanzó consenso sobre su necesidad pese a su uso extendido.¹ El control específico del Demodex y los antimicrobianos del margen se desarrollan en el capítulo 49.
47.6 La integración en el algoritmo escalonado
Sección titulada «47.6 La integración en el algoritmo escalonado»Las medidas físicas y de higiene se sitúan en el primer y el segundo paso del algoritmo, dirigidas al driver evaporativo.¹,⁹ Cuando las medidas domiciliarias no bastan, la termopulsación instrumental y la luz pulsada, desarrolladas en el capítulo 48, ofrecen un efecto sostenido tras una sola sesión, útil en los pacientes no cumplidores.¹ La clave de la integración es que el tratamiento de la disfunción de Meibomio es crónico y dependiente de la adherencia, de modo que la educación del paciente y la constancia son tan importantes como la técnica, y que las medidas deben combinarse —el calor con la expresión, la higiene con el control microbiano— y mantenerse en el tiempo para conservar el beneficio.¹

Aplicación clínica
Sección titulada «Aplicación clínica»En la práctica, ante un paciente con disfunción de Meibomio, debe enseñarse la secuencia completa: aplicar calor con un dispositivo que mantenga una temperatura estable de unos 40 a 42 grados durante al menos diez minutos, seguido inmediatamente de un masaje del párpado hacia el borde libre para expresar el meibum, y de la limpieza del margen. Conviene desaconsejar la toalla caliente aislada, que pierde temperatura y rara vez se acompaña de expresión, y preferir las máscaras reutilizables o los dispositivos de calor regulado, que mejoran la constancia térmica y la adherencia. La desincrustación del margen en la consulta es útil cuando hay queratina y detritos sobre los orificios. Debe explicarse al paciente que el tratamiento es crónico y que el beneficio decae si se abandona, y en los no cumplidores o con enfermedad más avanzada debe considerarse la termopulsación instrumental del capítulo 48. La higiene del margen se combina siempre con el calor y la expresión, y ante los collaretes debe investigarse el Demodex, cuyo tratamiento se detalla en el capítulo 49.
Controversias e incertidumbres
Sección titulada «Controversias e incertidumbres»Persisten varias lagunas. Falta un estándar sobre la duración óptima del calor, el tipo y la longitud del masaje posterior y la comparación entre el calor seco y el húmedo, y muchas de las máscaras comerciales carecen de evidencia estandarizada.¹ La evidencia de la desincrustación y del sondaje intraductal es heterogénea, con estudios sin control y adyuvantes que confunden el resultado, y el único ensayo con sondaje simulado no halló diferencia.¹ El papel de la blefaroexfoliación no alcanza consenso pese a su uso extendido.¹ Y, de fondo, la adherencia a las medidas domiciliarias es baja y su beneficio decae al suspenderlas, lo que motiva el desplazamiento hacia las terapias instrumentales, cuya superioridad sobre el calor y la higiene bien ejecutados no está, sin embargo, claramente demostrada.¹
Puntos clave
Sección titulada «Puntos clave»- El tratamiento de la disfunción de Meibomio actúa por tres mecanismos: relicuar el meibum, desobstruir y reducir la carga microbiana.
- El calor licua pero no evacua, y la expresión sobre meibum sólido es ineficaz: la secuencia es calentar y luego expresar.
- La temperatura diana es de unos 40 a 42 grados, mantenida al menos diez minutos y seguida siempre de expresión.
- No todas las compresas son igualmente eficaces; los dispositivos de calor regulado mejoran la constancia térmica y la adherencia.
- La expresión diagnóstica evalúa; la terapéutica vacía las glándulas con una presión firme.
- La desincrustación del margen mejora la función glandular; el sondaje intraductal se reserva a casos refractarios.
- La principal limitación de las medidas domiciliarias es la adherencia, que las terapias instrumentales buscan sortear.
Conclusiones
Sección titulada «Conclusiones»El manejo del componente palpebral y evaporativo del ojo seco descansa en un binomio de fisiología sencilla —calentar para relicuar y expresar para evacuar— complementado con la higiene del margen. Las compresas calientes y el masaje domiciliarios son la base universal del primer paso, pero su eficacia depende de una temperatura suficiente, de la secuencia correcta y, sobre todo, de la adherencia, que es su principal límite. La desincrustación del margen y el sondaje intraductal aportan opciones para los casos con obstrucción marcada o refractaria, y la blefaroexfoliación refuerza el control del margen. Cuando la constancia domiciliaria falla o la enfermedad avanza, la termopulsación instrumental y la luz pulsada del capítulo siguiente ofrecen un efecto sostenido a mayor coste. El mensaje central es que estas medidas, dirigidas a la causa evaporativa y no meramente paliativas, deben combinarse y mantenerse en el tiempo, con la educación del paciente como pieza tan decisiva como la propia técnica.
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Sección titulada «Bibliografía»-
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