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Capítulo 49. Blefaritis, Demodex y antimicrobianos (lotilaner, azitromicina, tetraciclinas)

El margen palpebral alberga una carga microbiana y parasitaria que, cuando se descontrola, alimenta la inflamación crónica del borde y agrava la disfunción de las glándulas de Meibomio y el ojo seco evaporativo. Este capítulo desarrolla el control microbiano del margen como pilar terapéutico. Aborda la blefaritis y su clasificación; la higiene del margen y la blefaroexfoliación; la infestación por Demodex y su tratamiento, del aceite del árbol del té al lotilaner aprobado; el ácido hipocloroso; los antibióticos tópicos; los antibióticos orales de acción antiinflamatoria, las tetraciclinas y los macrólidos; y los agentes emergentes como el sulfuro de selenio. La higiene palpebral básica se introdujo en el capítulo 38, las medidas físicas de la disfunción de Meibomio en el 47, y las terapias basadas en energía en el 48. La idea rectora es que el objetivo no es la erradicación estéril del margen sino restaurar su equilibrio comensal, que el tratamiento del Demodex requiere semanas por su ciclo vital y dispone ya de un fármaco aprobado, y que las tetraciclinas y los macrólidos orales actúan en el ojo seco no como antibióticos sino como antiinflamatorios y antilipasa a dosis subantimicrobianas.

Al finalizar este capítulo, el lector será capaz de:

  • Clasificar la blefaritis y explicar el racional del control microbiano del margen.
  • Indicar la higiene del margen y la blefaroexfoliación.
  • Reconocer la infestación por Demodex y manejar sus tratamientos, incluido el lotilaner.
  • Situar el ácido hipocloroso y la azitromicina tópica en el control del margen.
  • Comprender la acción antiinflamatoria de las tetraciclinas y los macrólidos orales.
  • Conocer los agentes emergentes dirigidos a la hiperqueratinización del orificio.

La blefaritis anterior puede ser estafilocócica, seborreica o por Demodex, y su tratamiento reduce la carga microbiana y parasitaria del margen, un bioburden que, aunque a veces asintomático, perpetúa la disfunción glandular y la inflamación del borde.¹,² Este capítulo desarrolla el control microbiano del margen como componente terapéutico, complementario de las medidas físicas de la disfunción de Meibomio tratadas en los capítulos anteriores.

49.1 La blefaritis y el racional del control microbiano

Sección titulada «49.1 La blefaritis y el racional del control microbiano»

La blefaritis se divide clásicamente en anterior, que afecta a la base de las pestañas y puede ser estafilocócica, seborreica o por Demodex, y posterior, que corresponde a la disfunción de las glándulas de Meibomio.¹,² El racional del control microbiano es que la carga bacteriana y parasitaria del margen, con sus lipasas y sus productos inflamatorios, alimenta la inflamación del borde y la obstrucción glandular, de modo que reducir ese bioburden aporta un beneficio terapéutico en subgrupos, aunque exista una carga microbiana basal asintomática.¹ El objetivo, por tanto, no es la erradicación estéril del margen sino restaurar su equilibrio comensal, controlando el sobrecrecimiento patológico sin destruir la flora normal.¹

Figura 49.1 — Anatomía del margen y dianas del control microbiano

49.2 La higiene del margen y la blefaroexfoliación

Sección titulada «49.2 La higiene del margen y la blefaroexfoliación»

La higiene del margen con limpiadores y toallitas específicas es el pilar universal del control del borde, y debe combinarse con el calor y la expresión desarrollados en el capítulo 47.¹ La blefaroexfoliación es su intensificación instrumental: dispositivos rotatorios motorizados que limpian el margen y la base de las pestañas, retirando los detritus y los collaretes.¹ Una sola aplicación redujo la carga bacteriana y mejoró el confort y los signos en portadores de lentes de contacto sintomáticos, y combinada con productos de aceite del árbol del té para el Demodex, un ensayo mostró un beneficio adicional del pretratamiento exfoliante sobre los síntomas y el recuento de ácaros, si bien un panel de expertos no alcanzó consenso sobre su necesidad pese a su uso mayoritario.¹

49.3 La infestación por Demodex y su tratamiento

Sección titulada «49.3 La infestación por Demodex y su tratamiento»

Existe una asociación clara entre el Demodex y la blefaritis anterior; los ácaros aumentan con la edad y en el ojo seco, la disfunción de Meibomio, el glaucoma y el uso de lentes de contacto, y su signo patognomónico es la caspa cilíndrica o collarete en la base de la pestaña.¹ Como el ciclo vital del ácaro dura entre dos y tres semanas, el tratamiento debe prolongarse varias semanas, y su objetivo no es la erradicación total sino restaurar el equilibrio comensal.¹ El aceite del árbol del té y su principio activo, el terpinen-4-ol, son el antiparasitario tradicional de primera línea, y reducen la carga de Demodex y mejoran los signos, como demostró Gao con el frotado del margen.¹,³ Existe, sin embargo, una alerta de seguridad importante: las concentraciones altas se consideran inseguras para el uso domiciliario, y el terpinen-4-ol es tóxico para las células epiteliales de las glándulas de Meibomio a concentraciones muy inferiores a las que matan al ácaro, por lo que se prefieren las formulaciones al 2,5 %, bien toleradas, en toallitas dos veces al día durante cuatro a seis semanas.¹,⁴

El lotilaner oftálmico al 0,25 % es el primer y único fármaco aprobado por la agencia estadounidense para la blefaritis por Demodex, un inhibidor selectivo de los canales de cloro dependientes del ácido gamma-aminobutírico del ácaro, con pauta de dos veces al día durante seis semanas.¹,⁵ Sus ensayos de fase 3 demostraron que, a las seis semanas, la mayoría de los pacientes alcanzaba una reducción marcada de los collaretes y más de la mitad la erradicación completa de los ácaros, con eficacia sostenida a un año y el escozor de instilación como efecto adverso más frecuente.⁵ Como alternativas, la ivermectina tópica reduce los collaretes y los síntomas aunque puede ser molesta, y los productos de okra son mejor tolerados en pieles sensibles, útiles en el paciente pediátrico o geriátrico.¹

Figura 49.2 — Manejo del Demodex: escalón e ítems clave

El ácido hipocloroso es un antimicrobiano de amplio espectro que, a una concentración del 0,01 %, reduce la carga bacteriana del margen en más del 90 %, con una eficacia comparable a la de la povidona yodada pero sin alterar la diversidad de la flora cutánea, según demostró Stroman.¹,⁶ Tiene un buen perfil de confort y seguridad, se presenta en espray, mejora los síntomas y signos frente a las toallitas convencionales y acorta la supervivencia del Demodex, aunque conviene educar al paciente en que se inactiva con la luz, el aire y las temperaturas extremas.¹,⁶

La azitromicina tópica es un macrólido con propiedades antiinflamatorias y antilipasa, útil en la blefaritis posterior y la disfunción de Meibomio, que reduce el taponamiento palpebral y mejora el grado del meibum y el tiempo de rotura.¹,⁷ Foulks documentó su respuesta clínica y su capacidad de alterar los lípidos del meibum, y Shimazaki confirmó su eficacia y seguridad en la blefaritis, con resultados comparables a los de los antibióticos orales pero sin sus efectos sistémicos, aunque faltan ensayos amplios de largo plazo.⁷,⁸

49.6 Los antibióticos orales como antiinflamatorios

Sección titulada «49.6 Los antibióticos orales como antiinflamatorios»

En la disfunción de Meibomio, la rosácea ocular y la blefaritis, las tetraciclinas y los macrólidos orales no actúan como antibióticos sino a dosis subantimicrobianas como antiinflamatorios y antilipasa.¹,⁹ Las tetraciclinas —la doxiciclina, la minociclina y la tetraciclina— inhiben las metaloproteinasas y la actividad lipasa bacteriana, reduciendo la degradación de los lípidos del meibum; De Paiva demostró que la doxiciclina, al igual que el corticoide, suprime la metaloproteinasa 9 y las citocinas inflamatorias del epitelio corneal.¹,⁹ Su posología habitual es de 50 a 100 miligramos de doxiciclina una o dos veces al día durante semanas o meses, y la dosis subantimicrobiana de 40 miligramos al día es la única tetraciclina aprobada para la rosácea, con la limitación de las molestias digestivas, la fotosensibilidad y la contraindicación en el embarazo y en los menores de ocho años.¹

Entre los macrólidos, la azitromicina oral es una alternativa a la doxiciclina cuya eficacia en la disfunción de Meibomio es al menos comparable, según sugieren el metaanálisis de Tao y el ensayo de Bukhari, con la ventaja de una mejor tolerancia digestiva, una pauta más corta y la ausencia de fotosensibilización, que evita suspenderla antes de la luz pulsada.¹,¹⁰,¹¹ La comparación directa de la azitromicina tópica con la doxiciclina oral mostró una eficacia comparable en los signos y síntomas, evitando la tópica los efectos sistémicos.¹,¹² El principal riesgo de la azitromicina, aunque poco frecuente, es la prolongación del intervalo QT y las arritmias, que obliga a la cautela en el paciente cardiópata.¹

Figura 49.3 — Antibióticos orales en el ojo seco: antiinflamatorios, no antimicrobianos

El sulfuro de selenio en pomada oftálmica semisólida es un agente emergente con una diana mecanística novedosa: rompe los agregados proteicos y frena el depósito de queratina, actuando sobre la hiperqueratinización del orificio que inicia la obstrucción glandular.¹,¹³ En un ensayo de fase 2 sobre más de doscientos pacientes, aplicado al margen dos veces por semana, mejoró los síntomas y los signos —el número de glándulas con secreción líquida, la calidad del meibum y el tiempo de rotura— a los tres meses, con el efecto sostenido a los seis, ofreciendo así una vía complementaria al calor que ataca la causa queratinizante de la obstrucción.¹³ Junto a él, se exploran nuevas formulaciones nanolipídicas del antiparasitario y otras estrategias de control del margen, en un campo en expansión.¹

En la práctica, el control microbiano del margen se integra en el manejo de la disfunción de Meibomio y la blefaritis. Ante un margen con detritus, costras o collaretes, la higiene diaria con limpiadores específicos y, si procede, la blefaroexfoliación en consulta, retiran la carga y los tapones. La presencia de caspa cilíndrica en la base de las pestañas orienta al Demodex, que se trata con toallitas de aceite del árbol del té al 2,5 % durante varias semanas o, cuando se confirma y se busca mayor eficacia, con lotilaner aprobado. El ácido hipocloroso en espray es un complemento cómodo y seguro para reducir la carga bacteriana. La azitromicina tópica es útil en la blefaritis posterior. Y cuando la disfunción de Meibomio o la rosácea ocular son moderadas o graves, un ciclo de doxiciclina o de azitromicina oral, a dosis antiinflamatoria, aporta el control de fondo de la inflamación del margen, recordando que la azitromicina oral tolera mejor y no fotosensibiliza, mientras que la doxiciclina está contraindicada en el embarazo y la infancia. El objetivo en todos los casos es el equilibrio del margen, no su esterilización.

Persisten cuestiones abiertas. La evidencia de la blefaroexfoliación es limitada y no ha alcanzado consenso, pese a su uso extendido.¹ La toxicidad del terpinen-4-ol sobre las glándulas de Meibomio a concentraciones bajas obliga a un equilibrio delicado entre la eficacia antiparasitaria y la seguridad glandular.⁴ La evidencia de los antibióticos orales en el ojo seco es escasa en cuanto a ensayos robustos, y su efecto es antiinflamatorio más que antimicrobiano, lo que plantea dudas sobre la dosis y la duración óptimas.¹ Y aunque la azitromicina oral parece igualar o superar a la doxiciclina con mejor tolerancia, su riesgo cardíaco exige selección, y el sulfuro de selenio, prometedor, aún está en fase de investigación.¹,¹³

  • El control microbiano del margen busca restaurar el equilibrio comensal, no la esterilización.
  • La blefaritis anterior es estafilocócica, seborreica o por Demodex; la posterior es la disfunción de Meibomio.
  • El Demodex, con caspa cilíndrica patognomónica, se trata varias semanas con aceite del árbol del té al 2,5 % o con lotilaner aprobado.
  • El terpinen-4-ol es tóxico para las glándulas de Meibomio a concentraciones bajas; usar formulaciones diluidas.
  • El ácido hipocloroso reduce la carga bacteriana con excelente tolerancia; la azitromicina tópica mejora la disfunción posterior.
  • Las tetraciclinas y los macrólidos orales actúan como antiinflamatorios y antilipasa a dosis subantimicrobianas.
  • El sulfuro de selenio es un agente emergente dirigido a la hiperqueratinización del orificio.

El control microbiano del margen palpebral es un componente esencial del manejo de la disfunción de Meibomio y del ojo seco evaporativo, porque la carga bacteriana y parasitaria del borde alimenta la inflamación crónica y la obstrucción glandular. Su filosofía no es la erradicación estéril sino el restablecimiento del equilibrio comensal, controlando el sobrecrecimiento patológico. La higiene y la blefaroexfoliación retiran los detritus; el tratamiento del Demodex, prolongado por el ciclo del ácaro, dispone hoy de un fármaco aprobado, el lotilaner, junto al clásico aceite del árbol del té usado con prudencia por su toxicidad glandular; el ácido hipocloroso y la azitromicina tópica completan el control del margen. Los antibióticos orales merecen una mención especial: en el ojo seco, las tetraciclinas y los macrólidos no actúan como antimicrobianos sino como antiinflamatorios y antilipasa a dosis subantimicrobianas, y la azitromicina oral emerge como una alternativa a la doxiciclina con mejor tolerancia. Finalmente, los agentes emergentes como el sulfuro de selenio, dirigidos a la hiperqueratinización que inicia la obstrucción, abren una vía complementaria al calor. El control del margen, integrado con las medidas físicas y antiinflamatorias, cierra el abordaje integral del componente palpebral de la enfermedad.

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