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Apéndice C. Mapa de drivers etiológicos, pruebas diagnósticas y manejo

APÉNDICE C Consulta rápida

Este apéndice es la pieza que articula el diagnóstico con el tratamiento, y condensa el eje conceptual de toda la obra: cada driver etiológico se identifica con unas pruebas concretas y se trata con unas intervenciones concretas. Presenta primero el mapa completo en forma de tabla, con el driver, su sustrato fisiopatológico, las pruebas que lo detectan con sus puntos de corte, y las intervenciones dirigidas con su remisión al capítulo correspondiente; después desarrolla en texto las claves de lectura de cada driver, las combinaciones más frecuentes y las trampas de interpretación. Su utilidad práctica es directa: identificado el perfil de drivers de un paciente en el cuarto paso del algoritmo diagnóstico, esta tabla indica qué tratar y con qué.

La mayoría de los pacientes presentan varios drivers coexistentes y fluctuantes, de modo que el mapa no se lee para elegir una casilla sino para componer un plan que ataque simultáneamente todos los mecanismos activos.¹,² El consenso abandona por ello el estadiaje rígido y la dicotomía clásica entre las formas acuodeficiente y evaporativa como arquitectura de decisión, precisamente porque encasillar a un paciente en una casilla conduce a omitir intervenciones eficaces.¹ Las intervenciones del primer paso —la educación, el ajuste ambiental, la revisión de la medicación y los sustitutos lagrimales— se aplican a todo paciente y no figuran repetidas en cada fila.

DriverSustrato fisiopatológicoPruebas y puntos de corteManejo dirigido (capítulo)
AcuodeficienteHiposecreción de la glándula lagrimal por infiltrado inflamatorio, atrofia acinar o denervaciónMenisco ≤ 0,20 mm; menisco por tira ≤ 2,5 mm; Schirmer sin anestesia reducidoSecretagogos (41); oclusión punctal tras ensayo reabsorbible y con inflamación controlada (42); hemoderivados si grave (43); secretagogos sistémicos en Sjögren (41, 57)
Evaporativo — deficiencia lipídicaDisfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio: hiperqueratinización ductal, meibum viscoso, atrofia glandularInterferometría grado ≤ 3 o < 72 nm; meibografía con glándula conservada < 75 %; calidad y expresibilidad alteradasCalor, expresión e higiene domiciliaria (47); termopulsación, luz pulsada y fotobiomodulación en consulta (48); control microbiano del margen (49); antibióticos orales antiinflamatorios (49); omega-3 coadyuvante (50)
Evaporativo — exposición y parpadeoCierre palpebral incompleto, lagoftalmos, hipoparpadeo, malposición, proptosisParpadeos incompletos > 40 %; lagoftalmos; exploración palpebral y del cierre nocturnoAjuste ambiental y pautas de parpadeo (38); cámara húmeda y manejo del lagoftalmos nocturno (42, 63); cirugía palpebral si grave (53)
InflamatorioActivación de linfocitos T, citocinas Th1/Th17, metaloproteinasas, pérdida de barreraMetaloproteinasa 9 positiva; hiperemia > 1,5; HLA-DR elevadoCorticoide de baja penetración en pulso de inducción (44); ciclosporina (45) o lifitegrast (46) de mantenimiento; tacrólimus en refractarios (46)
MucínicoPérdida de células caliciformes, alteración del glicocáliz y de las mucinas de membranaTinción conjuntival desproporcionada; rotura muy corta con menisco conservado; pérdida caliciformeSecretagogos mucínicos —rebamipida, diquafosol— (41); sustitutos con agentes mucomiméticos (39); control de la inflamación que destruye las caliciformes (44-46)
NeurosensorialSensibilización periférica o central, microneuromas, denervaciónEstesiometría alterada; discordancia marcada entre signos y síntomas; prueba del anestésico tópicoOptimización de superficie sin conservantes y neurotrofismo si el anestésico alivia (43, 51, 52); neuromoduladores sistémicos y abordaje biopsicosocial si no alivia (51)
Iatrogénico farmacológicoToxicidad del conservante, del principio activo o del excipiente; xerogénesis sistémicaAnamnesis farmacológica completa; tinción inferior y del margen; carga de conservanteDesprescripción y paso a formulaciones sin conservante (40); sustitución del fármaco sistémico xerogénico (54)
Estructural o anatómicoConjuntivocalasia, pterigión, malposición palpebral, triquiasisExploración con lámpara de hendidura dirigida; menisco irregular o interrumpidoCorrección quirúrgica dirigida del sustrato anatómico (53)

El driver acuodeficiente exige confirmar que la deficiencia es real y no una lectura baja aislada del Schirmer, prueba de reproducibilidad limitada; el menisco lagrimal, medido de forma no invasiva antes que cualquier otra prueba, es hoy el indicador preferido.³ Su tratamiento tiene una regla de seguridad: no ocluir la vía lagrimal sobre una superficie con inflamación activa no controlada, porque la oclusión retiene también los mediadores inflamatorios.¹

El driver evaporativo por deficiencia lipídica es el más prevalente y el más infratratado. Su detección exige explorar sistemáticamente el margen palpebral y realizar meibografía, pues la pérdida glandular es silente hasta que es avanzada e irreversible.³ Su tratamiento depende críticamente de la adherencia domiciliaria, y ese es el argumento que justifica —cuando falla— el mayor coste de los dispositivos de consulta.¹

El driver inflamatorio es el que más se beneficia de un biomarcador objetivo: la positividad de la metaloproteinasa 9 no solo confirma la inflamación sino que predice una mejor respuesta al inmunomodulador, y su negatividad debe hacer revisar el perfil antes de esperar respuesta.¹,³

El driver neurosensorial es el que con más frecuencia se pasa por alto, y su omisión explica buena parte de los fracasos terapéuticos. Ante un dolor desproporcionado a los signos, la prueba del anestésico tópico es sencilla y decisiva: separa el problema periférico del central y evita seguir lubricando indefinidamente una superficie que ya no genera el dolor.²,³

Cuatro perfiles combinados aparecen con especial frecuencia en la consulta.¹,² El evaporativo con inflamación —disfunción de Meibomio con hiperemia y metaloproteinasa positiva— requiere sumar el manejo del margen al inmunomodulador. El acuodeficiente inflamatorio del Sjögren combina la deficiencia grave con una inflamación intensa y exige el escalón completo hasta los hemoderivados. El mixto del anciano polimedicado suma la deficiencia acuosa senil, la disfunción de Meibomio, la carga de conservantes y la xerogénesis sistémica, y su mejor tratamiento suele empezar por retirar, no por añadir. Y el evaporativo con componente neurosensorial tras cirugía refractiva combina la inestabilidad con la denervación, y responde mal a la lubricación aislada.

Conviene evitar cuatro errores de lectura.¹,³ Interpretar una prueba realizada fuera de orden: la instilación de fluoresceína invalida la osmolaridad y las medidas no invasivas posteriores. Atribuir a un solo driver un cuadro multifactorial y tratar en consecuencia solo una de sus causas. Confundir la ausencia de síntomas con la ausencia de enfermedad en el paciente con hipoestesia corneal. Y dar por bueno el perfil inicial de drivers sin reevaluarlo cuando el tratamiento fracasa, siendo el error de subclasificación una de las causas más frecuentes de falta de respuesta.

  1. Jones L, Craig JP, Markoulli M, Karpecki P, Akpek EK, Basu S, et al. TFOS DEWS III: Management and Therapy. Am J Ophthalmol. 2025;279:289-386. PMID: 40467022 · DOI: 10.1016/j.ajo.2025.05.039

  2. Stapleton F, Argüeso P, Asbell P, Azar D, Bosworth C, Chen W, et al. TFOS DEWS III: Digest. Am J Ophthalmol. 2025;279:451-553. Corrigendum en: Am J Ophthalmol. 2026;288:350-1. PMID: 40472874 · DOI: 10.1016/j.ajo.2025.05.040

  3. Wolffsohn JS, Benítez-Del-Castillo J, Loya-Garcia D, Inomata T, Iyer G, Liang L, et al. TFOS DEWS III: Diagnostic Methodology. Am J Ophthalmol. 2025;279:387-450. PMID: 40451408 · DOI: 10.1016/j.ajo.2025.05.033